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martes, 31 de marzo de 2026

Pico Cucuruzuelo, desde el Refugio de la Loma de Aisa

12 de marzo de 2026
Antonio, Jesús y Miguel
Desnivel: 763 m
Dificultad: Fácil
Distancia: 10,55 Km (ida + vuelta)

Hora  - Altitud  - Lugar
  8:35 - 1225 m - Refugio Loma de Aisa
  9:58 - 1360 m - desvío senda
10:25 - 1972 m - Cima Pico Cucuruzuelo
10:59 -              - inicio descenso
12:37 - 1225 m - Refugio Loma de Aisa

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El comienzo de la excursión de hoy será el Refugio de la Loma de Aisa, situado en el collado del mismo nombre, en la carretera que une Aisa con Jasa a 1225 m. de altitud. 

 
Tomamos la senda forestal que asciende hacia el Norte, siguiendo el cordal que separa las tierras de Jasa, de las de Aisa. La pista es solo apta para todoterrenos "experimentados".

Ritmo inicial fuerte, como de costumbre, o mejor dicho de desgaste. Después de un kilómetro, abandonamos la pista, y tomamos una senda por la derecha.

La senda sigue el cordal, poco a poco nos adentramos en el bosque, y luego va apareciendo la nieve, que a estas horas todavía está dura, siempre iremos cerca del alambre electrificado para el ganado.

 
El bosque termina sobre la cota 1900, y desde el cordal ya sin apenas vegetación, podemos ver a lo alto el vértice geodésico de la cima. Por la derecha empiezan a aparecer el Aspe y compañía.


La cima es un mirador muy bueno, como todos los que nos lleva Jesús, las vistas hacia el Norte son perfectas: de Oeste a Este, la zona del Bisaurín, luego la del Aspe, con la Llena del Bozo, la Llena de la Garganta y el Aspe, el Pico Lecherín y el mallo, y más para el Este asoma Collarada.


Fotos de Miguel
Fotos de Jesús 

domingo, 31 de julio de 2011

Llena del Bozo, Llena de la Garganta y Aspe

30 de Julio de 2011
Jesús y Miguel
Desnivel: A la Llena del Bozo 1100 m; A la Llena de la Garganta +270 m; Al Aspe +300 m; Total: 1700 m
Horario: A la Llena del Bozo 2h 25'; A la Llena de la Garganta +50'; Al Aspe +1h 10'; Bajar 1h 50'
Dificultad: Canal vertical y pedrera muy inclinada descendiendo de la Llena de la Garganta

Entre los valles del Aragón y de Aragües del Puerto, se encuentra el singular valle de Aisa, punto de inicio de la ruta de hoy. Pasado el pueblo, seguiremos al Norte hasta que se acaba la carretera, junto a una valla para el ganado.
Atravesamos la valla y seguimos la pista. Tras un duro repecho de cemento rayado, salimos a la Llana de Napazal. Al N-E ya podemos ver la Llena del Bozo, la Llena de la Garganta y un poco la punteta del Aspe. Cruzamos el río y por el cordal, seguimos la vía normal a este último, hasta el abrevadero, 45’. Aquí dejamos la senda más marcada que sube por el embudo, y continuamos por la ladera hacia el N-O, por senda menos clara.
Nos adelantan unos vascos pensando que vamos al Aspe. Luego al preguntarnos descubrieron que no, y les toco recular hasta el abrevadero.
Continuamos rodeando por la ladera para no perder altura hacia el Paso Napazal o Brecha Wallón.
La senda se desdibuja llegando a la empinada pedrera gris que parece bajar de la brecha. A la mitad de ésta, un par de montañeros que iban por delante, dejaron la pedrera para subir por la izquierda una canal. Nosotros sin embargo, sufrimos la pedrera hasta que nos echamos a la orilla, por donde piedras más grandes evitaban que deslizáramos hacia abajo. Al final de ésta no está la brecha, como suele
suceder, sino que está un poco más allá, por allí por donde se ve aquel sarrio.

Paso Napazal o Brecha Wallón

Allí, mientras hacíamos fotos, nos alcanzaron Roberto y su suegro Gregorio, que sólo subían a la Llena del Bozo, ya que por la tarde tenían una boda. Roberto era excompañero nuestro de curro.
Mientras en España disfrutábamos de un día despejado, al otro lado de la frontera seguían con su habitual mar de nubes.

Vista desde la Brecha Wallón

La senda asciende por la izquierda la ladera. Aquí pudimos ver los primeros edelweiss de ésta temporada.
Luego por calizas hacia la derecha y con alguna trepada fácil, llegamos hasta la cima, total 2h 25’.

Edelweis

Almorzamos junto a nuestros compañeros, que por cierto vienen muy bien preparados y charlamos un buen rato. Y después como la boira comenzaba a colarse por los collados, decidimos emprender el descenso.

El Bisaurín desde la Llena del Bozo, Miguel, Gregorio, Roberto y Jesús

Volvimos a la brecha Wallón, la boira iba y venía, y enfilamos la ladera hacia la Llena de la Garganta. De lejos parece imposible que por aquí se pueda subir, pero quitando un paso que sube por unos balcones estrechos y muy empinados, el resto es asequible.

Llena de la Garganta

Llegamos a la cima, seguía despejado pero la boira ya no nos dejó ver con claridad nuestra primera cima del día.
El descenso lo realizamos hacia el Sur, en busca de un resalte que por una empinada canal desciende hasta la inclinada pedrera que hay bajo las paredes de la cara Sur, recalco bastante empinada. Cruzamos la pedrera en diagonal, sin camino y con alguna que otra dificultad hasta llegar al karst. Aquí decidimos subir al Aspe, aunque seguro que Jesús lo llevaba en mente desde el principio.
Seguimos los mojones hasta la brecha de Aspe, y la senda por la ladera hasta un collado intermedio.
El final es más rocoso, pero recompensa con unas vistas magníficas. La niebla nos respetó todo el tiempo que estuvimos en las tres cimas.

Jesús y Miguel, en la cima del Aspe

Volvimos por la normal, atravesando el larguísimo karst y descendiendo por el embudo hasta el cordal y llanos de Napazal, 1h 50’.

Contraste de colores


Fotos de Miguel y Reseña en Pdf
Fotos de Jesús

lunes, 26 de julio de 2010

Pico 2567 m. y Mallos de Lecherín 2422 m

21 de Julio de 2010
Jesús y Miguel
Desnivel: 1200 m
Horario: Pico Lecherín 2h 30'; Mallos Lecherín +1h; Regreso 2h 30'
Dificultad: Canales verticales

Nos situamos al final del valle de Aisa, justo donde termina el asfalto y una valla para el ganado impide continuar en coche. La cruzamos, andamos unos metros y subimos un fuerte repecho por un planchel de hormigón. Tras una curva salimos a los llanos de Napazal, a nuestras espaldas veremos el refugio de Boyeros. Cruzamos el arroyo y continuamos por la verde pradera. Encontramos un cartel que indica la collada de la Magdalena, pasando por el refugio de Rigüelo. Lo que pasa es que en sus primeros metros pierde altura y luego debe recuperarla. Para evitar esto, seguimos un poco más arriba hasta encontrar otra senda que va en paralelo a la anterior sin perder altura. Cuando superemos el refugio abandonaremos esta senda, GR, para continuar hacia el N-E por la pradera. A partir de ahora solo veremos algún mojón de vez en cuando.

Mallos de Lecherín
Al Norte queda el paso de la Garganta de Aisa, pero tenemos ir al collado marrón que hay a la izquierda de los Mallos de Lecherín. El pico Lecherín no se ve, queda oculto tras una nube, que desde que hemos empezado a andar no ha hecho más que crecer.
Tras un largo repecho y ya cerca del collado, paramos en una vaguada a reponer fuerzas. Mientras observamos como los sarrios corretean por la ladera, ¡¡ con qué facilidad suben !!
Después continuamos hasta el collado, donde a escasos metros comienza la niebla. Llevamos poco más de 2 h, giramos al Norte y por la ladera pedregosa nos vamos acercando hasta una canal. Por ella llegamos hasta la cima con la única dificultad de que en algunos tramos hay que estirarse un poco. Total 2h 30’.
Las vistas, según me cuenta Jesús son bastante buenas, aunque por lo visto hoy no vamos a disfrutar de ellas. En la cima hay una maqueta de la Ermita Virgen del Camino, restaurada por el Club de Montaña Sangüesa, allá por los años 70. Tras almorzar y alguna foto, regresamos. Descendemos unos metros y continuamos hacia el Sur, para bajar por otra canal no tan empinada, que termina por la mitad de la primera.

Mallos de Lecherín
En el collado sigue despejado, y decidimos intentar subir a los Mallos. Vamos hacia ellos y los empezamos a rodear a media ladera por la izquierda, hasta encontrar una empinada ladera de piedras entre dos de ellos. Subimos por ella hasta la base de las paredes. Allí dejamos los bastones (aconsejable dejar también la mochila), y comenzamos a trepar por la pared y luego por una vertical chimenea. Cuando nos encontremos otra vez entre dos mallos, giraremos hacia la izquierda y superaremos también por la pared izquierda una vertical garganta. Así llegamos a una de las cuatro cimas de que constan estos mallos.
De momento parece que no se puede pasar a las demás, ya que están separadas por grandes cortados. Aunque sí que podemos pasar a la de nuestra derecha descendiendo hasta el fondo de la grieta, y luego subiendo por encima de grandes bloques. No despistarse para saber por donde regresar.

Cortados en los Mallos
Descendimos con mucho cuidado y seguimos ladera abajo camino del refugio de Lopez Huici, característico con su tejado rojo, que ya veíamos desde que dejamos el collado. Comimos y después tomamos la pista que va hasta la Collada de la Magdalena, donde por buena senda con marcas de GR, se baja hasta el ref. de Rigüelo. Bueno, no llegamos a él, sino que lo rodeamos por arriba para no perder altura. Llegamos al coche cuando caían las primeras gotas.

P.d. Por la tarde diluvió.

Fotos de Miguel
Fotos de Jesús
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